Crear arte sobre el cuero en el interior de un patio cordobés

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Las tradiciones, para que se conserven en el tiempo, necesitan de personas que crean en ellas y Mariló en su taller en la Sede de nuestra Asociaciónsean capaces de descubrir novedades dentro de costumbres tan remotas. Y si esta tradición se enmarca en el interior de un patio cordobés en el corazón del barrio de San Basilio, adquiere otro nivel. Este es el lugar que Mariló Rodríguez-Campos ha escogido para hacer de un arte su profesión. El cuero, su materia prima.

 

Terminó hace ya 20 años en la Escuela de Artes Mateo Inurria y desde entonces Mariló no ha dejado de investigar nuevas técnicas para trabajar el cuero. "Fue en la escuela donde descubrí el cuero y desde entonces no he dejado de trabajar con él", asegura y, por eso, esta joven cordobesa ha abierto un pequeño taller en la Asociación Amigos de los Patios donde expone su obra, la vende y, además, imparte clases particulares. Sin embargo, no son buenos tiempos para la artesanía y la crisis también hace estragos en este negocio. "Ahora solo tengo una alumna que viene una vez en semana, cuando antes venía dos o más veces", explica Mariló. También la venta de estos productos se ha resentido en los últimos años. A pesar de haber ido a ferias y exposiciones, la artesana asegura que "es un producto caro" y eso "la gente no lo quiere". En lo que respecta a exposiciones, afirma que actualmente lleva más de diez años sin celebrar ninguna. "Ten en cuenta que hay que preparar 20 o 25 cuadros, desembolsar un dinero en material y estar casi un año creando, y si por lo menos se vendiera la mitad...", comenta. Mariló confiesa que ha tenido que incorporar en su tienda nuevos artículos, como pendientes, marcapáginas o fundas para móviles, "para vender algo".

A pesar de todo, Mariló sigue encantada con su pasión. "Muchas veces la gente no entiende que el cuero es un material caro en el que hay que invertir muchas horas de trabajo y eso hay que pagarlo", explica. De hecho, asegura que para un trabajo, "por mínimo que sea", el tiempo estimado para acabarlo está comprendido entre quince o veinte días. "Aunque eso varía de las técnicas empleadas, porque el guadamecil requiere un mes como mínimo", añade. En su taller abarrotado de artículos de cuero y cajones repletos del instrumental, la artesana, una mujer de costumbres, dice que hay otra cosa que tampoco cambiaría en su rutina de trabajo: es el lugar. La tranquilidad y el silencio que se respira allí, "excepto en el mes de mayo", es una de las ventajas que encuentra para trabajar relajada. Pero la artesanía en este patio no se limita al cuero. En los talleres contiguos también hay espacio para la cerámica, el arte contemporáneo y hasta para una librería. Sin embargo, Mariló echa de menos una protección más férrea de este artesanía, "y del arte en general", por parte de los políticos y de los propios cordobeses, quienes "a menudo no valoran nuestras tradiciones más antiguas e identificativas".

Fuente: Diario Córdoba